La enfermedades mentales aumentan su frecuencia cada día más
Hace 15 años se vaticinó lo que hoy ocurre: las enfermedades mentales y entre ellas la Depresión serían invitados de piedra cada día más frecuentes en los hogares de Chile y Latinoamérica.En esta región del planeta, las enfermedades mentales son responsables de la pérdida de 8 de cada 100 años de vida ajustados por discapacidad, y de l de cada 3 años vividos con discapacidad. En Chile, en las mujeres, la Depresión es el segundo factor de mayor peso en la Carga de Enfermedad.Lo que es peor aún, de las 114 millones de personas que en 1990 sufrían enfermedades mentales en la región, llegaremos a 176 millones en 2010. Y el 2020 los trastornos psiquiátricos serán responsables del 21 % de la carga total de enfermedad, ocupando la Depresión Mayor el segundo lugar entre todos los trastornos.
Este aumento podría explicarse por varios factores: el aumento de las enfermedades crónicas, la mayor atención prestada a trastornos emergentes tales como la violencia y el SIDA, y el cambio en la estructura poblacional que lleva a que un mayor número de personas alcancen la edad que las coloca en riesgo de sufrir los trastornos mentales propios de la adultez.
Gracias a los avances científicos de las últimas décadas, hoy se comprenden mucho mejor las causas de los trastornos mentales y se han ideado nuevas intervenciones de comprobada eficacia para prevenir y tratar estos problemas de salud. A pesar de esto, la mayoría de las personas aún no tienen acceso a ellas. En América Latina cerca de 80% de las personas con problemas de salud mental no tienen acceso a los servicios de salud, y por tanto a la medicación adecuada ni otros tratamientos complementarios.
Chile, pese a las inumerables insuficiencias observables, en los últimos 15 años ha mejorado significativamente su oferta de servicios en salud mental. Pese a ello no se encuentra en absoluto asegurado un proceso de mejoría creciente en este aspecto. El ritmo de ampliación y mejoramiento de los Servicios se ha estancado y el tema ha perdido posición en la agenda pública, esto a pesar de la creación del GES (AUGE) de Depresión.

